VI CICLOVALVANERADA BTT

12/10/2.013

Poeta…¿alguno ha dicho poeta?
Adornaremos con bellas palabras
Nuestras salidas más largas,
Pero lo nuestro es la bicicleta
Llueva, nieve o luzca el sol
La peregrinación se reitera
¡Ya es la sexta edición¡
La última…a Valvanera
Rodar por media Rioja, 
Cruzar ríos, montes, praderías…
Pedaladas jalonadas de esfuerzo
La meta: El caparrón en la hospedería
Anónimo de Berceo (Maestro fresador y absceta, 50 a.c. – (┼)250 d.c) Posteriormente musicado por Leonardo Dantés ft. Pitbull

Un visionario, sin duda; el poeta recoge las andanzas por los montes riojanos de los bikers de kdds riojanas&friends; hace ya seis años que, con el ánimo de poner un punto y seguido a cada temporada, decidimos instaurar la Ciclovalvanerada.


Buscábamos que por un lado, el recorrido y el punto de llegada tuviesen algo de especial, que no fuese una ruta más; fijando el punto en Valvanera, cobijo de la patrona de La Rioja, esa excepcionalidad se consigue al transformar la travesía en una peregrinación –para alguno de nosotros, algún año ha sido un vía crucis-.


Por otro lado, por una vez –o dos, tres, cuatro…- y sin que sirva de precedente, queríamos sustituir la penosa alimentación del ciclista a base de barritas, geles, alquimias varias, por una comida como dios manda; primero, segundo, postre, vino y pan, café –copa y puro opcionales, nunca ejecutados hasta el momento- componen el menú potente, recio y sabroso que nos sirven en la Hospedería de Valvanera.

No ha sido este año la edición más numerosa; sin embargo, tal vez ha sido la más rápida, pues el grupo rodó compacto, con pocas paradas; la salida, como siempre a las 7:30 del parking del Decathlon, y la llegada a Valvanera en torno a las 13:30.
Para los interesados en la descripción de la ruta, en la web figuran relatos de ediciones anteriores.
La ida rehúye del asfalto salvo en los tramos donde no hay alternativa; por el Camino de Santiago llegamos a Navarrete, desviándonos posteriormente a Ventosa; enlazando diferentes pistas y caminos, pasamos por Santa Coloma, Bezares y llegamos a Camprovín; este año, la ausencia de lluvias nos permite hacer este último tramo sin incidencias; la naturaleza del terreno hace que, con solo cuatro gotas, sea una trampa de barro; el año pasado tuvimos la oportunidad de probarlo, y la consigna para los siguientes es evitar este paso en tiempo lluvioso.


De Camprovín a Bobadilla, en vez de respetar el trazado habitual por la pista directa, el amigo Raúl tenía preparada una variante –informada por unos compañeros de Baños- por una senda paralela; las vistas que deja al valle del Cárdenas compensa las penurias que alguno pasamos en los complicados escalones; supongo que el sector saltimbanqui del grupo incorporará la variante para futuras ediciones.


Bobadilla a Matute por las choperas junto al río; a continuación tomamos la carretera comarcal que en pocos kilómetros nos deja en Tobía; a partir del pueblo, una suave ascensión por pista asfaltada nos deja en aproximadamente 6km. en el área recreativa “El Rajao”, donde empieza la ascensión dura de la jornada.


Al que conozca la ascensión no le sorprenderá escuchar que es uno de los tramos más duros que te puedes encontrar por los montes riojanos; el que no la conozca, no se a que espera para ir a tentarla.

El primer tramo, el de pendientes más extremas, discurre por un paraje boscoso, con picos superiores al 20% -el cuenta de Víctor se volvió literalmente loco, no sabemos si por la falta de cobertura o por la pendiente desorbitada- ; tras salir del bosque, un pequeño descanso da paso a un zizagueo exigente antesala del último gran esfuerzo para coronar la Sierra de las Peñas de Oro, una preciosa pradera que agarra cada centímetro de nuestras ruedas como si no permitiese avanzar a esas máquinas del diablo que perturban la paz del idílico paraje.


Verdad es que, pese a la dureza, este año nos encontramos, por un lado, con un clima perfecto para el pedaleo, con una temperatura muy suave en el ascenso y una ausencia total de viento en la cima, y con una pista en perfecto estado para el ascenso.


Para no ser menos, este año la senda de descenso a Valvanera estaba más limpia y bonita que nunca; el predominio de los tonos verdes permite tomar bonitas fotografías de la bajada, que se hace en un periquete.


A partir de aquí, la parte lúdico/gastronómica de la jornada, se desarrolla también sin incidencias –alguna guindilla más alegre de la cuenta y poco más-, y se remata con el cafetito en la terraza del bar disfrutando del solecito.


La vuelta, como todos los años; empeñados como siempre en petar la digestión; fila india, ritmo rumbero y para abajo; los relevos poco ortodoxos delatan nuestra escasa experiencia en ruta, pero las ganas de betetero suplen las carencias carreteriles.
Despedimos a parte de la expedición en Tricio, donde tenían aparcada la furgoneta, y el resto llegamos sin más complicaciones a Logroño sobre las 6 de la tarde, completando la sexta Ciclovalvanerada.

 

COMENTARIOS

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lukas

16/10/2013
tu si que eres un poeta...

diesel

16/10/2013
Porreta, no poeta

lukas

17/10/2013
cuando estás sin afeitar... Porreta de alto standing... jeje