Pirineo puro: Sabor a “La grande boucle”

 

En la carrera por etapas de la vida, a uno le ha tocado ahora luchar al otro lado de la frontera, en tierras de Hinault, Fignon, Virenque o Moncutie, y desde el mes pasado, concretamente en Pau, una bonita ciudad ubicada sobre una colina, lo que la convierte en un mirador maravilloso al pabellón que conforma la cordillera de Los Pirineos. 

El turno pasado, todos los días, a la vuelta del curro, a plena luz del día, ahí estaban, aún con las cumbres nevadas, las moles rocosas; todos los días ese plato apetitoso, desprendiendo un aroma que para los que tenemos el adn ciclista, me hacía salivar día a día, pre-paladeando un festín que, antes o después, llegaría. 

En este turno, además de mi compañero y yo, le dejé en el coche un sitio a la novia flaca. Solo faltaba buscar el día; esta vez tenía turno nocturno, pero las condiciones del curro no dejan tiempo para hacer una etapa pirenaica, con aproximación incluida; solo queda la opción del día de vuelta, mientras espero al compañero acabar su turno de día. Dicho y hecho.

Al llegar al apartamento, mis compañeros alemanes de turno alucinan; después de dos semanas de curro intenso, y de una noche toledana, en vez de a la cama, te vas en bici???...bueno, yo alucino con ellos, con mis mismos precedentes, ellos en vez de irse a la cama, se meten su ración de cervezas, whiskies, rones… Puestos a elegir, mi plan es mejor.

En el área de influencia de Pau ya he localizado varios puertos de renombre; Portalet, Somport, Marie Blanque, Soulor, Aubisque... En la salida de hoy mi intención es hacer un bucle, ascendiendo Soulor y Aubisque por la cara este, ya que son uno continuación de otro; salir de Pau dirección Nay, ascender el Soulor por la cara de Ferriéres, coronar Soulor, luego Aubisque, y descender por Gurrieres a Laruns, y vuelta a Pau siguiendo el curso del Río Ossau por la región vinícola de Jurançon.

Arranco a las 8 de la mañana; hasta Nay creo que elijo la opción equivocada, pues la carretera tiene mucho tráfico y poco arcén. Nada bonito, más allá de rodar siempre bajo la presencia amenazante de la colosal cordillera que te observa según te acercas. En Nay, aprovechando el día de mercadillo, tomo unas fotos del ambiente y me aprovisiono de viandas; por alguna inexplicable razón, compro unos geles/papillas de compota de manzana, el preparado que desde la infancia más he odiado –las manzanas, a pelo, o en sidra, no hay otra opción-. 

A la salida de Nay, tomo el desvío de la comarcal a Asson, y veo el primer cartelón que indica Col de Soulor. Sistema de alarmas conectado, modo disfrute On. Ahí vamos¡¡¡ 

Superados los primeros kilómetros llanos hasta Asson, justo después del pueblo la carretera se torna más estrecha, jalonada a ambos lados de explotaciones agrícolas y ganaderas, y queserías con una pinta estupenda –lástima de no ir pertrechado de mochila al estilo betetero-.

Unos 6 km. Después se cruza Arthez de Asson, una localidad pequeñita en la que se acaban las posibilidades de desvío, siendo la entrada a la carretera montañosa de paso a los puertos; aquí un cartelón avisa “Col de Soulor 30 km” –Luis, esto va a ser largo-

De esos 30, solo 13 son puerto propiamente dicho; los 17 primeros son una suave pendiente por una carretera preciosa, con tráfico nulo, junto a un río que baja con un caudal importante, como un interminable canal de aguas bravas que haría las delicias de los amantes del kayak; luego, a ambos lados, frondosa vegetación y arriba, la montaña, limpia aquí, nevada más atrás. 

Llegado a la localidad de Ferriéres, los carteles de inicio de puerto anticipan que estás en la boca del lobo; parado tomando una compotita, llega un grupo de unos 10-15 ciclistas locales, y aprovecho para confraternizar, aunque con un francés, siempre está presente la recurrente imagen del remolque de fresas volcado en la frontera.

  • ¿De donde voulevou vienes?
  • De la España y olé, de Logroño, La RioJa
  • Ahhhh, oh, la,la…La Giogggga,
  • Si, eso, La RioJa
  • Bueno vino en La Gioggga, bueno vino
  • (Si usted supiera, buen hombre) Si, ya sabe, La Rioja, famosa por su gran vino y sus bonitas mujeres

Como ellos ya han loado las grandezas de mi tierra, y a mí no me apetece mentar las de la suya, porque aunque majos, siguen siendo unos cabroncetes volcadores de producto patrio, me despido de ellos, anticipándoles mi idea de ruta.

Me contestan con gracia, aunque es como una patada en el escroto, que el Aubisque está cerrado en esta época, así que mi idea de bucle se desintegra, y tendré de coronar Soulor y media vuelta.

Reemprendo la marcha y sin salir de Ferriéres, en la primera curva paella, veo que los amiguetes han arrancado también y vienen cerquita; el puerto está balizado al uso del  Angliru, es decir, con cartelones en cada kilómetro, con distancia a fin, pendiente media y altitud, lo que es sinónimo de tortura china si vas jodido, pero de gran ayuda si vas disfrutando; gracias a Dios esta vez, para mí fue lo segundo. 

A partir de aquí, los 13 km. fueron para mí un placer auténtico, de los mejores que recuerdo en el tiempo que llevo dándole al pedal, y los más bonitos desde que hace unos pocos meses, por fin, pudiese hacerme con la flaca de segunda pata en la mejor decisión ciclista que he tomado.

A la predisposición mental que te da saber que has acabado el turno de trabajo, que en pocas horas estarás en casa de nuevo con la familia y los peques, que estás haciendo lo que te gusta, que lo estás haciendo en un escenario mítico, que hace un día de cojones...se une unas sensaciones físicas muy buenas, por lo que, insisto, placer mayúsculo. 

La ausencia de coches me permite poner el pinganillo –solo el derecho, siempre hay que estar alerta-, y arranco esa sesión aleatoria de música para el deporte; el destino elige “Wating my Young years de London Grammar” y entonces el tiempo se para; pedales, montaña, árboles, asfalto, respiración…la relación espacio/tiempo establecida se rompe y comienza el vuelo.

La leche, la ostia, la pera limonera, …buahh

La pendiente media de estos primeros kilómetros es de en torno al 8-10%, con puntas máximas del 13%; llegando a Arbeost, la última aldea antes del final del puerto, en una curva veo que, durante mi experiencia religiosa, se me han acercado dos de los amiguetes; en la siguiente curva veo que uno de ellos ha soltado al otro, viene fuerte, e intuyo que quiere dar caza al torero español…y como no conozco sus intenciones, juego mis cartas; ritmito ligero para que tenga que exprimirse para llegar hasta mi, vamos, que el burro persiga la zanahoria el mayor tiempo posible. 

Cuando me pesca, su respiración viene acelerada –bien, tengo margen-; aprovecho para entablar conversación, así si viene jorobado, le acabo de hundir; aunque me responde con dificultad por el jadeo, detecto que, aunque si que venía a pillarme con ganas de batalla, es un tío majete, así que destierro totalmente el perfil de pérfido vuelca remolques;  a partir de ahora será mi compañero.

Después de Arbeost el valle se abre, dando paso al circo que cierra el valle de Ossau, la vegetación disminuye y por fin, los colosos de roca se ven en plenitud; Al frente el Pic de Ger, a la izquierda la carretera de ascenso al Soulor, y a la derecha, continuación de esta, el tramo llano de conexión al paso del Aubisque. 

Francoise Dupont –nombre figurado de mi amigo- me explica que el paso del Aubisque queda cerrado en invierno, puesto que los pueblos tienen acceso por una u otra vertiente, y que tal vez el mes que viene ya esté abierto.

Subimos realmente a muy buen ritmo, yo me encuentro bien, y le dejo siempre a Francoise al menos media bicicleta por detrás; cuando intenta meter rueda le tenso un poquito, y encima subo el volumen de mi respiración para que vea que va mucho más sobrada que la suya; amigos sí, pero mientras que pueda, el francés se va a hartar de leer en mi culete la leyenda “Kdds Riojanas” hasta la saciedad.

Estos últimos kilómetros mantienen su dureza, pero la cercanía del premio final pueden más; aprovecho para ir ubicando escenarios para las fotos que tomaré en la bajada.

Un par de curvas de paella dan paso a la última recta donde el cartelón de fin de puerto te da la alegría de la llegada y el sinsabor de finalizar esta experiencia de disfrute total. 

Tras las fotos de rigor en el puerto, me despido de mi amigo y de algunos otros de su grupo que han ido llegando. Al resto me los encuentro en mi bajada, el último de ellos por cierto, el del buen vino de giogga… 

Aprovecho la bajada para parar a tomar alguna foto del puerto para el recuerdo, y tomo el camino de vuelta a Pau, esta vez por una carretera menos transitada, mucho mejor para el ciclista, pensando en nuevas aventuras por las carreteras del entorno.

 

COMENTARIOS

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Diesel76

05/08/2014
Por cierto, el enlace para el que no conozca la canción. Enamorado, musicalmente hablando, de ella y de su cantante https://www.youtube.com/watch?v=pkeDBwsIaZw

lukas

05/09/2014
se ve que esa bici no descansa mucho y el dueño tampoco... jeje

Diesel

05/09/2014
De eso se trata compañero; de descansar poco ciclista y burra sabes tu bastante, bribón

Eduru

05/10/2014
Bueno bueno Luis vas mejorando .....esas fotos son ona pasada y menudo perfilito jijiji que perita

Diesel76

05/12/2014
Edu, cabroncete¡¡¡ la verdad es que en semejante entorno era dificil hacer fotos malas. -Bueno, yo sería capaz-

wkena

13/05/2014
Muy bueno, los piris... es lo único que me falta para visitar todas las grandes cumbres jeje que envidia, caerán, tarde o temprano pero caerán. Te estas picando con el asfaltoooooooo......