VI BTT CASTILLO DE CORNAGO

04/10/2015

Un año más volvemos a la ya famosa marcha de Cornago, en este caso se trata de mi segunda participación, siendo ésta la sexta edición.

Llegamos sobre las 7:30 y el tiempo pinta mal por todas sus vertientes. Llueve, hace frío y no tiene pinta de mejorar. Pero la gente se pone en marcha y empiezan a preparar todo sin miedo, confiando en que mejore. Recojo el dorsal y charlo con Raúl y Mario sobre el día que nos espera y el recorrido. Una vez aclaradas las dudas voy a por la bici y me toca lo típico, engrasar un poco aquí, otro poco por allí, montar dorsal, recoger los aparejos, etc.

Volvemos a la plaza, desde donde saldremos y el tiempo empeora. Llueve más fuerte y hace frío, pero la cosa se calienta y se empieza a llenar de “bikers” y lugareños. ¡Ésto está en marcha y ya no hay quien lo pare!

Poco antes de la salida amaina la lluvia y se ven pequeños rayos de sol en el horizonte, así que todos a prepararse que esto comienza. En primera fila se colocan todos los “pros”, dispuestos a salir como cohetes; y detrás todos los demás, con las mismas ganas de salir.

La salida se da con un chupinazo y recorremos los primeros metros por las calles del pueblo hasta llegar a la carretera, donde vamos dirección Igea. Un kilómetro después llegamos a unos pabellones donde giramos a derecha y empezamos a subir por pista. Aquí se empieza a estirar el pelotón y llegamos al GR, que requiere de una técnica media, ya que sus afiladas y resbaladizas piedras pueden jugarte una mala pasada y encima es en bajada. Seguimos en ascenso por la zona de “los tapiones” hasta llegar a la de “Las Erias” donde giramos a derecha y aquí el viento empieza a soplar de frente y lo hace más difícil todavía. Seguimos por pistas anchas y con buen firme pasando por las cercanías del “Barranco del carrascal” para llegar hasta el límite con Castilla y León donde coincide con el primer avituallamiento. Paramos, reponemos fuerzas y seguimos que lo que viene no es fácil, una bajada muy rota donde llegamos a alcanzar el 20% de desnivel así que despacio, que lo importante es llegar.

Seguimos por pistas en buen estado y subiendo sin parar, se hace duro, el viento no da tregua.

Al rato giramos a la derecha y seguimos por tierras vecinas, donde pequeños subibajas nos dan algo de descanso a las piernas. Más adelante giramos a la izquierda para entrar en tierras riojanas y seguir entre las zonas del “Arroyo del Poizo” y “Barranco de Valdecerezo”, donde empieza el descenso al pueblo, con cuatro subidas rápidas. Cruzamos por la pista de subida al GR y empieza lo más bonito a mi gusto, una bajada rápida con mezcla de terreno suelto y duro, que requiere de un poco de técnica pero ciclable en su totalidad, con un par de horquillas, algún escalón, cuatro piedras…

Esta senda nos lleva al famoso puente de Cornago, donde empieza un divertido recorrido por el pueblo, donde alguna subida nos recuerda el cansancio acumulado. Pero la gente te está animando y no les puedes fallar, así que aprietas los dientes y lo das todo, ya sabes que en la meta te espera el bocadillo tan merecido.

Recorremos las calles, rodeamos el castillo y llegamos a meta, cansados y con hambre, donde la gente aplaude y te animan, te echan la foto y ya sabes que esto ha llegado a su fin. Aparcamos la bici, recogemos el “súper bocadillo” miramos los premios, hablamos con los compis de ruta, compartimos nuestras sensaciones, etc.

Una vez terminado el bocata, recogemos la bici, nos cambiamos de ropa y nos despedimos de los compañeros. De camino al coche echas la mirada atrás y piensas… “qué pena, se acabó”. Pero tranquilo Cornago, que en 2016… volveré.

COMENTARIOS

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lukas

10/07/2015
yo es la primera que me pierdo, espero no perderme más..