RIOJA BIKE RACE 2016

13-15 Mayo 2016

Competición de bicicleta de montaña compuesta de tres etapas maratón, tres días de infarto donde unos compiten por la victoria y los no PRO jugamos a ser ciclistas haciendo lo que más nos gusta: puro Mountain Bike.

Tres días, 200 km, 4.900 m. acumulados, espectaculares senderos, muchas zonas técnicas, subidas de infarto, barro, sol, lluvia, un enclave espectacular y un ambiente de lujo. No se puede pedir más.

Etapa 1

Primer día y no tocaba una etapa digamos sencilla aunque pretendía ser rápida. El día anterior había aparecido la lluvia y se presumía complicaciones en las partes altas del recorrido, así que lo importante era evitar cualquier tipo de averías, físicas y mecánicas, y gestionar bien los esfuerzos guardando para el día siguiente que venía el plato fuerte.

Con el dorsal sobre la bicicleta te plantas en el cajón de salida, llegan los nervios la gente quiere entrar por donde sea y como sea. Las dudas empiezan a rondar por la cabeza, que si llegaré en buena forma, que si podré mantener el ritmo, que si las salidas a todo gas… pero todo esto se olvida cuando el crono arranca y empiezas a dar pedaladas.

Salimos a un ritmo endiablado, a unos adelantabas y otros te pasaban como balas (esto fue la tónica de todos los días). Junto al Iregua ya más estirados pero a todo gas hasta encontrarnos en el primer tapón importante del día en la primera rampa, todo un reguero de ciclistas empujando sus monturas. Algunos decidimos empujar por fuera del camino y adelantamos bastantes posiciones. Desde ahí, apretando hasta llegar a las “zetas” de Clavijo, zona de mucho %, procurando no poner el pie y manteniendo el ritmo de la fila para poder ascender montado.

Tomamos dirección a Trevijano, por delante otros cuantos km. en ascenso y entre medias la senda del atajo, justo la comenzamos y nuevamente atasco, así que reagrupación en fila india. Ya en pista salvamos el fuerte desnivel hasta Peña Aldera, unos subes y bajas y llegaban unos km. para dejarse caer con velocidad recuperando el aliento antes de entrar en un km. de senda espectacular con varios escalones y muy divertida, desembocando en el camino que nos dirigiría hasta Luezas, sin descanso, mucho más roto en su inicio y con pasos de piedra que obligaban a echar el pie al suelo en muchas ocasiones. Ya sólo quedaban apenas 2 km. de subida, el último esfuerzo y ya era regresar. Eso motivaba para dar el último arreón.

En la senda a Cerro Arao muchos parones, las piedras y raíces resbalaban demasiado y no había fluidez en la circulación, había poca adherencia y las cubiertas patinaban por la humedad, tocaba extremar las precauciones para no irse al suelo, aquí conecté con Nacho. En senda bonita no es que bajásemos muy rápido pero al menos si tuvimos continuidad, algo que se agradecía. Finalizado el sendero como un tiro para abajo, faltaba un tercio del recorrido y había que intentar mantener las buenas posiciones conseguidas de regreso. Como última dificultad sólo quedaba salvar una pequeña ascensión y hacer la técnica trialera del monte del Águila más otra senda a continuación.

Sin mucho tráfico pudimos hacer las sendas finales a buen ritmo recuperando algunas posiciones perdidas en el terreno más rodador y de ahí apretando a tope hasta meta donde las piernas ya notaban el esfuerzo realizado.

Etapa 2

Llegaba la etapa reina por kilometraje y por el desnivel acumulado. Habíamos adelantado muchas posiciones respecto a la salida del primer día, algo importante para lo que venía. En la espera me entero de la modificación del recorrido previsto, y la alternativa era cosa seria.

En los primeros km. parecíamos un acordeón, el pelotón se estiraba y se disgregaba en pequeños grupos para después en algún frenazo posterior reagrupamiento. Llegamos volando a Viguera, desde abajo el terreno había cambiado y comenzaba lo serio. La ascensión era una continuidad de ciclistas donde cada uno imponía su ritmo, parecía que tenía buenas sensaciones y que había recuperado bien del día anterior.

En la Vía Romana varios parones iniciales, aunque adelanté a algunos bikers dos me taponaron en la parte más compleja. Pasaban los km. y perdí la referencia de Nacho que marchaba por delante, iba lento y no puede disfrutar la senda; una vez ya en el claro antes de la bajada les adelanté y volví a coger ritmo en el descenso.

Llegando a Torrecilla repostaje en el avituallamiento y dirección Nestares, continuando hacia la senda de Peña del Cura donde pude ganar alguna posición perdida en el transcurso. Aquí se rodó más lento, la lluvia apareció levemente y los parones eran constantes, la humedad con las piedras y dentro del hayedo era notable y la gente extremaba las precauciones, una pena no poder gozar el sendero con velocidad aunque se agradeció para comer y recuperar, más sabiendo lo que aún teníamos por delante.

Tras salir del sendero a estas alturas de etapa llegaron 4 km. infernales con 2 a una media del 14,5%, el terreno no agarraba y el esfuerzo era mayor, resultaba mucho más sensato empujar la bici en varios tramos. Al salir del bosque aún en ascenso habíamos cogido altura y apareció el frío y una densa niebla, ya las piernas iban al límite pero menos mal que llegaba el descenso.

En la senda de la Hermedaña si disfruté, Nacho se había descolgado bajando y en la pista continué rápido hacia la Regadera. Aquí fuimos más lentos, los de adelante iban tranquilos, lo que hizo que se agrupasen de nuevo los adelantados, era cuestión de paciencia, ya se volvería a estirar al salir hacia el bosquecillo. En la senda mantuve el ritmo de los que me precedían hasta salir al cortafuegos, bajando a todo gas recuperando el aliento. Por el camino lo más rodadores se dejaron notar, las fuerzas iban al límite y acusaba la fatiga y cuando vi el marcaje idéntico al final de la etapa del día anterior fue un mazazo, no lo tenía previsto y tener que superar el asfalto, ascender y hacer las sendas finales resultaba un nuevo castigo, pero no había otra opción. Descontaba los repechos, las curvas, los escalones…, pese a que en la trialera volví a dar el último empujón adelantando a unos cuantos bikers que me habían pasado anteriormente, y ya de ahí manteniendo hasta meta, exhausto.

El suplicio se había acabado. Quedaba pasar una tarde de recuperación, motivado porque solo quedaba un día, aunque previsiblemente sería el más duro y exigente por la acumulación.

Etapa 3

Había que terminar lo mejor posible. En principio resultaba una etapa sencilla al ser más corta y de menor desnivel, pero las dos etapas anteriores, y en especial la del día anterior, iban a hacer mucha pupa.

Desde la salida el cuerpo no iba, otra vez a fuego y esta vez no cogía el ritmo. Me quedé descolgado en los km. iniciales, y en los repechos aunque mejoraba no notaba las sensaciones de días anteriores, confiaba en que mejoraría en la única subida del día.

Poco a poco fuimos acercándonos a Sorzano hasta desviarnos por la vaquería, un buen calentón. De ahí cruzar la balsa con alguna trampa de barro y continuar hacia la pista a Moncalvillo. Ya en plena ascensión curva tras curva empecé a carburar, pero era tarde, había perdido bastantes posiciones desde la salida, así que traté de superar al mayor número de bikers antes de comenzar las neveras y después ya se vería. La lluvia había hecho acto de presencia y eso complicaría la bajada, el sendero estaba muy complicado lo que hizo que tuviésemos varias paradas, pero intenté disfrutarlo al máximo. Ya en la zona de abajo cogimos más ritmo y velocidad llegando hasta las inmediaciones de Sojuela, hubo mucha gente en los puntos calientes del descenso alentándonos.

Quedaba ya muy poco, subir a la Dehesa de Hornos, dejarse caer y hasta meta para finalizar. Parecía fácil pero una vez en el Cno. de la Mora hacia Logroño se me hizo eterno, entré en modo diésel, acusaba mucha fatiga y no subía revoluciones, así que los últimos km. resultaron una eternidad, solo quería terminar.

Al llegar a meta la recompensa por acabar era evidente entre todos los que llegábamos, mucha satisfacción por finalizar, y lo reflejaban nuestras caras tras pasar el crono, felicidad por lograr un reto, por saber sufrir encima de la bicicleta, y especialmente por disfrutar de tres días espectaculares que al final es de lo que se trata.

 

PD.

No hay que olvidarse del trabajo de la organización y los voluntarios, son muchas personas y muchas horas de trabajo previas, durante y posteriores a la carrera, un trabajo bien engranado, acondicionando el terreno para una ciclabilidad en óptimas condiciones, el marcaje y desmarcaje de las etapas, la disposición de personal en los puestos de avituallamientos, más personal en cruces marcando el sentido de la carrera, y no puede olvidarse el buen trabajo de limpieza de envoltorios y deshechos a lo largo de todo el camino tras el paso de casi mil ciclistas. Un arduo mecanismo para que todo fluya y los participantes disfruten el máximo de la carrera y todo quede como estaba antes del inicio de la misma.

 

 

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