Villanueva de San Prudencio

Esta parte de la sierra riojana es la 'costa de los pueblos abandonados' donde han quedado varados, como tristes despojos del pasado en un mar de piedras caídas, las ruinas de muchas aldeas que un día fueron pueblos habitados.

En estas soledades, por las que hoy nadie pasea, quedan restos de los que fueron sus vias de acceso, algunos a día de hoy por buena pista, o sendero más ciclable, pero otros escondidos en un mar de zarzas, como el que hoy nos lleva a Villanueva de San Prudencio, villa propiedad de las también ruinas del Monasterio de San Prudencio del Monte Laturce, que se ve al frente, acceso fácil pero sucio y con dos vallados que hoy cortan lo que fue su vía de acceso principal.

Para llegar allí, nos dirigimos a Ribafrecha, por los caminos habituales, ya allí cruzamos el leza por el puente de la carretera, y salimos de ella por el primer camino a nuestra derecha, que nos va acercando al destino por el barranco de las majadas, el camino gira bruscamente a la derecha para alcanzar la pista principal, pero en este caso decidimos atajar por el sendero, aunque el primer tramo nos obligo a poner pie a tierra a todos.

Ya en la pista principal, finalizamos la ascensión al mirador del monte zenzano. En vez de bajar por el cortafuegos, nos vamos a su derecha, por un camino que no va a ningún lado, que dejamos al poco para entrar por una escondida trocha, que finaliza en un vallado de repoblación, que atravesamos, aunque al final hay que saltar el vallado a nuestra izquierda, para seguir por el cerrado sendero en ascenso, que nos deja en las campas del antiguo poblado.

Por las campas, se va ascendiendo poco a poco, limpio y siempre ciclable, hasta encontrar una rodadas de ganadero, que nos dejan en la pista principal.

Desde aquí bajamos directamente por la pista a Ribafrecha y deshacemos lo andado para volver a Logroño.

 

 

 

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